jue. Sep 24th, 2020

Así era el Malecón en 1940… ¡A COLOR!

Jose Reyes Burgos

Puerto Vallarta


La ciudad es de esos destinos que destacan no solamente por sus playas y amplia oferta de actividades, sino por su apariencia típica y la tradicionalidad de su gente.

Sin duda alguna, el Malecón y el Centro representan esa esencia que el turista encuentra más dismanriva y distingue a Vallarta de entre otros destinos, enormemente contratante con los grandes hoteles y la modernidad.

Desde luego, la zona del Malecón ha sufrido muchas modificaciones, desde su destrucción durante el huracán Kena hasta el día en que fue peatonalizado. Pero existe una foto guardada en el archivo de Puerto Vallarta que nos recuerda como era apenas un pasaje de un pueblito pequeño durante la década de 1940,  sin demasiadas cosas encima, sino solo lo esencial. Esta foto está en blanco y negro, y contrasta mucho con su apariencia actual.

Así que el pintor Edgardo Josefat Badial, oriundo de Guadalajara, pero también amante de respirar aire tropical en esta Bahía, decidió pintar un impresionante cuadro en el que le puso color a un plano horizontal del Malecón en el Vallarta viejito de los años 40, basado en esa foto.

En este, se ve claramente el faro, cuando aún funcionaba; además de las banquitas que antes estaban ahí ubicadas, en el paseo, que yacía sin esculturas.

También, se observa la calle completa, cuando el Malecón no era peatonal. Y un horizonte lleno de Casitas con techo de tejaban y de máximo dos pisos, sin hoteles ni grandes condominios.

Esta es la foto del Malecón en los años 40

La montaña verde y conservada al fondo, un cielo semi despejado, todo visto desde un balcón, mostrando a un Puerto Vallarta que era tan solo un pueblito pesquero y apenas conocido en Jalisco.

El cuadro está disponible para ser admirado en la tienda del Museo del Ópalo, en la Zona Romántica, y se puede comprar.

Sin duda esta pintura es una excelente obra de arte, pues pone color a una postal que solamente está disponible en museos y memorias en blanco y negro, dando una mirada más cercana al tradicional pueblito vallartense que ya se fue para no regresar.

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