mar. Ago 11th, 2020

El bello pueblito minero semiabandonado a 3 horas de Vallarta

José Reyes Burgos
Puerto Vallarta


Casi todos los turistas y habitantes de Puerto Vallarta identifican al río Cuale, porque divide la zona tradicional del Centro, de la Romántica, y posee un área cultural, la isla, que por muchos es visitada y apreciada. Pero muy pocas son las personas que verdaderamente conocen el origen de este nombre, y menos aún, de que lugar proviene.

En lengua nativa, “Cuale” significa “un lugar cerca del cielo”, de acuerdo a los lugareños que habitan ese lugar. Porque, es cierto, El Cuale es una población, gracias a la cual, de hecho, se dio nombre al mismo río que desemboca en Puerto Vallarta, pues nace entre sus montañas.

El Cuale es un pueblo muy pequeño, situado en el corazón de sierra, a unos 63 kilómtros río arriba, y a poco más de 20 de Talpa de Allende, municipio a cuya demarcación territorial pertenece. Sin embargo, este paraje parce tener su propia realidad, aparentando que se ha quedado detenido en el tiempo, desde una época en la que era el sitio más importante de la reglón.

Y es que, durante prácticamente todo el siglo XIX y hasta la década de 1940, El Cuale fue el epicentro minero de Jalisco, de ahí se extraían importantes cantidades de oro y cobre, mismos que detonaban una economía poderosa. Incluso, El Cuale llegó a tener teléfono y electricidad antes que Guadalajara, por su importancia económica.

Grandes familias se dedicaban de lleno a la extracción de los metales en minas subterráneas, y lavaban el sedimento en el río, para finalmente descargarlo en Puerto Las Peñas (hoy Puerto Vallarta), cuando apenas tenía un puñado de casas, donde barcos tomaban la valiosa carga hacia el resto del país.

A principios de los años 50, la actividad minera se terminó y esas familias se mudaron a Puerto Vallarta, un municipio muy joven río abajo, en donde 10 años más tarde comenzaría a florecer la actividad turística como importante motor económico.

Hoy, El Cuale cuenta con apenas unos 192 habitantes, según el censo del año 2010. Pero sus calles, empedradas y de tierra; casas con techos de madera y tejabanes de arcilla;  paredes de adobe y estructuras en piedra, de hasta 100 o más años. Y paisajes templados, rodeados por montañas, lo hacen lucir como una población digna de una película medieval, ideal para desconectarse del mundo.

Se puede llegar desde Puerto Vallarta tomando el Libramiento y dando vuelta en el camino junto al rio Cuale, con rumbo a El Jorullo. De ahí, hay que seguir hasta llegar hasta la ranchería de San Pedro, continuar hasta pasar Los Lobos, y finalmente alcanzar el reducido pueblito. El Cuale está a unos mil 400 metros de altura sobre el nivel del mar, rodeado por la montaña, así que el clima es frío. En auto, toma unas 3 horas alcanzarlo desde la costa.

Precisamente, uno de los principales atractivos de ir a El Cuale, es la ausencia de grandes cantidades de personas y vehículos. Un fin de semana ahí, resulta perfecto para descansar y desconectarse del ajetreado mundo urbano. Por una justa cantidad, los pocos habitantes de las 94 viviendas pueden hospedar a sus visitantes. Existe un pequeño y antiguo templo con su cúpula, así como minas abandonadas de la época de oro de este lugar.

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