dom. Jul 12th, 2020

Este es el ÚLTIMO refugio natural para cocodrilos y manglar en Vallarta

José Reyes Burgos
Puerto Vallarta


Es una pequeña isla de algunos cientos de metros de ancho; divide los dos deltas del río Ameca en su desembocadura, aunque queda sumergida cuando este cuerpo de agua se desborda. La mayor parte del año si está emergida, y tiene su propia playa.

Se trata de la Isla de Los Pájaros, un pequeño fragmento sobreviviente de lo que quedó de un ecosistema que solía ser gigantesco. Manglar y humedal, empantanado, hábitat natural de cocodrilos y aves exóticas, tanto locales como migratorias. Este enclave es el último refugio natural e intacto para estas especies, y se encuentra prácticamente atrapado entre la gran envergadura de la hotelería de Nuevo Vallarta, y Marina Vallarta y el Aeropuerto.

Aquí, cuando se llega a través de Boca de Tomates, por el camino desde el ingreso principal, pareciera que se está saliendo de la ciudad. Una playa plana y con arena café, despejada y sin construcciones, bordeada por manglar, vegetación y troncos que deja la marea.

En cierto punto es posible perder de vista los hoteles en ambos lados, permitiendo una sensación de playa virgen, aunque a todo horizonte se vislumbra civilización. Pero la tranquilidad reina en este sitio, en donde basta esperar unos minutos para ver garzas blancas, pelícanos, patos y otras aves más exóticas aterrizar. También cocodrilos, tanto en los dos deltas del río Ameca como en algunas lagunas interiores que se forman en la isla, viven tranquilos.

Aunque este oasis que escapa al cerco dela mancha urbana se ve constantemente amenazada, porque por ambos lados, sólo cruzando el río, la zona se satura de campos de golf, hoteles de gran lujo y sembradíos. Su mejor momento es, sin duda, cuando no se puede visitar, durante las lluvias, pues los dos brazos del río impiden el paso hacia ella.

Ningún otro sitio sobrevive ya virgen: El Salado, La Lancha, Quelele, son hábitats de manglar a ras de hoteles, construcciones y avenidas. Pero la Isla de los Pájaros, gracias a la bravura del río y su indomable cauce, aún sobrevive como único fragmento de playa en la bahía sin hotel ni concreto.

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