mar. Sep 22nd, 2020

El extranjero que trajo del pasado al Vallarta ‘viejito’ en 2 mil fotografías

José Reyes Burgos
Puerto Vallarta

Era 1953. México era un país con una economía apenas emergente, pero autosuficiente. Un país que, dicho sea de paso, era ubicado en el mundo por ser el vecino de uno de los dos países más poderosos y prósperos del planeta en esa época: Estados Unidos.

Veracrúz y Tampico eran por mucho los dos puertos más conocidos de México, por su ubicación estratégica en el golfo. Y nadie fuera del país sabía de alguna ciudad importante que no fuera la capital, la Ciudad de México, pues el país era casi enteramente de vocación rural y campesina.

Pero algunos estadunineses comenzaban a recorrer, con curiosidad, los rincones aún desconocidos de México. Si eso sucedía con el país vecino, por consecuente, muchos canadienses también comenzaban a interesarse en el país sub desarrollado más cercano que tenían.

Guadalajara, entonces una ciudad con bella arquitectura colonial y gigantescos jardines, comenzó a llamar la atención de los extranjeros. Y se corrió la voz de que, no tan lejos de ahí, había un pueblito en la costa occidental con una vida autóctona y de playas hermosas.

De este modo, Puerto Vallarta, ese pueblo de pescadores y ex mineros, llamó la atención Harry Rowed, un fotoperiodista de 46 años oriundo de Saskatchewan, Canadá, que fue enviado a México en 1953 por algunas aerolíneas canadienses con la importante misión de retratar los rincones más bellos de México, para componer un catálogo de destinos que motivara a sus clientes a viajar.

El resultado, fue una importante colección de fotografías en blanco y negro de 6×6 cm y a color con película 35 mm. De entre sus fotografías sobre México, sin embargo, destaca una colección inédita de más de 2 mil capturas, única y exclusivamente de Puerto Vallarta, tomadas entre los años 1953 y 1956.

Las imágenes son tan impresionantes como nítidas y claras, con la que se podría presumir fue la mejor resolución para la época. Esta colección nunca antes vista muestra un pasado de Puerto Vallarta y la vida de su gente de entonces, del que hoy en día casi no quedan rastros.

Harry Rowed falleció a sus 80 años de edad en 1987, como un reconocido y exitoso fotografo que otorgó mucho material no únicamente de México, sino de otros lugares tan remotos como el Ártico, a sus distintos clientes.

La herencia de una época ve la luz

Su hijo, Scott Rowed, hoy revela muchas de estas fotografías en sus redes sociales, y las imágenes han causado sensación y nostalgia, como una ventana completa al pasado histórico del hoy destino turístico.

Vallarta Opina platicó en exclusiva con Scott, quien compartió con detalle la historia detrás de los viajes de su padre y su pasión por rretratar la vida en el Vallarta de los años ’50.

Harry Rowed (1907 – 1987).

“Nuestra familia – Papá (Harry), mi madre Genevieve, y mi hermana Daphne – fuimos a México en los inviernos de 1953 a 1956. Viajamos a algunos otros lugares, pero Vallarta se convirtió en nuestra base y nuestro hogar en México”, narra Scott.

En esos viajes, acompañaban a su padre quien tomaba fotografías en el Vallarta de entonces. Mientras, ellos vivían el estilo que para entonces, era la escena cotidiana: playas vírgenes, pescadores, escuelas disciplinadas y casas de adobe con un piso.

Incluso, su hermana Daphne tuvo la oportunidad de estudiar español en una escuela local. Él era muy pequeño cuando llegó a Puerto Vallarta, pues nació en 1948. Sin embargo, tiene algunas memorias, y ahora disfruta haber publicado estas capturas del tiempo y compartirlas con los vallartenses.

“Yo era muy chico, pero recuerdo que en ese tiempo jugaba y exploraba en la selva con mis amigos mexicanos, nadaba en el mar, y montaba a caballo. Un día, cuando cuando estaba buceando con snorkel, me quedé impresionado al ver un pez del que antes no me había percatado, saltando fuera del agua. Enseguida, dos tiburones martillos nadaron debajo de mí. Mire fuera de la superficie, y la playa estaba ya muy lejos”, relató con nostlgia.

Scott Rowed, hijo de Harry, ha revelado estas fotografías de su padre.

En los años 50, aún había tiburones en la bahía. También, la gente se movía a caballo o usando los famosos burritos de carga. Y son precisamente estos animales terrestres los que aparecen con frecuencia en las fotos de Harry Rowed.

¿Cómo ha cambiado Vallarta desde entonces?

En las fotografías, las diferencias entre aquel pueblo de los cincuenta y el gran destino turístico de hoy, son muy obvias. Desde la falta de la corona en el templo de Guadalupe, hasta un Malecón muy corto y sencillo, el faro funcionando, la playa muy extensa y el horizonte sin ningún edificio.

El impacto emocional de estas imágenes es açun mayor, cuando son mosradas a color, gracias al gran talento de Harry que así logró capturarlas, generando así un archivo histórico que jamás se había visto en Puerto Vallarta.

“Sí que ha cambiado. ¡El turismo! En ese entonces apenas y había algunos cuantos visitantes. Sólo recuerdo ver dos hoteles, el Paraíso y el Rosita, aunque quizás había otro más, y hasta ahí. Era un pueblito pacífico, donde aparentemente todos se conocían”, afirma Scott.

Sin embargo, Scott continúa viniendo desde Canadá para revivir esas viejas memorias, y aunque siente el cambio evidente desde aquel pueblo, mantiene su cariño por este destino turístico, al cual ahora obsequia este fragmento vivo de su pasado.

“Vallarta aún tiene mucha personalidad, especialmente en su próspera comunidad de artistas”, señala. Su padre, Harry, debe ser por antonomasia a partir de ahora parte de la historia reconocida de la ciudad, al haber expuesto en Canadá imágenes que seguramente ayudaron a detonar el turismo.

“Él (Harry) amaba Puerto Vallarta, y a su gente. Se llevó siempre muy bien con todos a quienes conoció en el pueblo”, afirma Scott. Esta galería estaba planeada para ser expuesta públicamente en conjunto con el Instituto Vallartense de la Cultura, aunque la contingencia sanitaria impidió su organización.

Es una exposición que Scott no descarta se realice en cuanto todo vuelva a la normalidad. Mientras tanto, él continúa exponiendo las fotografías en sus redes sociales, algunas de ellas, porque la colección es mayor a 2 mil capturas.

También, las vende para su impresión y expansión en alta calidad, el 25% de las ganancias será donado a Vallarta Food Bank que provee de despensas a las familias desamparadas por la actual crisis en la ciudad. Cualquiera que se interese en adquirirlas, puede enviarle un correo a: scott.rowed@gmail.com.

Este artículo es publicado en memoria de Harry Rowed, quien ahora aporta una gran pieza de historia a Puerto Vallarta, como nunca antes se había visto en los registros fotograficos de esta región.


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