mié. Sep 23rd, 2020

TURISTAS deberán comprar cubrebocas para vacacionar.

Gerardo González
Puerto Vallarta

Con la llegada de la pandemia de COVID-19, que aún no se termina, uno de los cambios más radicales y evidentes en el modo de vida de todas las personas en el mundo, es sin duda el uso del cubrebocas, una medida que en algunas ciudades como Puerto Vallarta, es obligatoria para todas las personas si desean abordar el transporte público o ingresar a un restaurante, por ejemplo.

Al comenzar la ‘nueva normalidad’ , sin embargo, este aditamento no dejará de ser cotidiano, porque de acuerdo a los expertos epidemiólogos del mundo, el COVID-19 ha cambiado la vida de las personas, de una manera similar a la que la aparición del VIH SIDA motivó la necesidad del uso del condón para protegerse de contraerlo.

Sin embargo, adicionalmente a que empleados de hoteles y restaurantes, touroperadores y personal de mostrador en negocios, tengan que utilizar forzosamente caretas y cubrebocas por disposición oficial, los turistas también deberán portar al menos este último, según se estima.

Cuando los contagios se amortigüen y el turismo por fin pueda llegar a disfrutar de Puerto Vallarta, todos los visitantes deberán utilizar cubrebocas para ingresar prácticamente a cualquier sitio, ya sea abierto o cerrado.

Por lo que la comercialización de esta prenda se potencializará como negocio, al ser un producto de uso indispensable para todo visitante, así como lo eran antes las gafas de sol, un par de sandalias o el bloqueador solar.

Precisamente por esto es que muchos empresarios vallartenses, tanto pequeños como medianos, han volcado su atención hacia la venta de este insumo, en previsión de que su compra se disparará durante los meses venideros.

Hoy ya es prácticamente posible ver negocios de cualquier giro ofreciendo adicionalmente cubrebocas y caretas, además de puestos ambulantes que también los ofertan. Incluso hay personas que han sorteado el desempleo ante el cierre de sus trabajos gracias a la producción de cubrebocas caseros.

Distintos expertos en materia turística coinciden, por lo tanto, en que el cubrebocas será un producto que incluso el turista buscará primero que un recuerdo de playa o flotadores. Los cubrebocas han llegado para quedarse, porque la cura del COVID-19 tardará lo que resta del año, por lo menos, en estar disponible, pero las pandemias serán una amenaza muy constante, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud.

Y el uso de este objeto permitirá evitar que los contagios se propaguen tan rápido como desafortunadamente sucedió en esta ocasión con el COVID-19, lo que devino en el paro total de la economía mundial, una tragedia que sin duda alguna ningún país quiere volver a repetir.

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